Restos de una vaca en las inmediaciones de la braña de Mumián este otoño.
Se podía seguir el rastro de quienes se habían alimentado del cadáver: plumas de buitre leonado en un claro entre los piornos. Ramas rotas y un rastro de piel hasta llegar bajo piornos lo suficientemente grandes para poder sentarse y comer tranquilamente sin que lleguen los buitres, y después cuando ya queda mucho menos, huesos dispersos y mordidos por los bordes, triturando los restos.
Al final una momia de piel y costillas.
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| La carcasa y la piel bajo el piorno |
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| Hueso mordido, roído... triturado |

